El Estadio Azteca, ícono del fútbol mundial y sede histórica de grandes finales, enfrenta un escenario inesperado rumbo al Mundial 2026: la FIFA mantiene bajo estricta vigilancia su remodelación y no descarta retirarle el partido inaugural si no cumple con los plazos establecidos.
El coloso de Santa Úrsula, designado para abrir la Copa del Mundo con el duelo entre México y Sudáfrica en junio de 2026, aspiraba a hacer historia como el único estadio en albergar tres inauguraciones mundialistas. Sin embargo, los retrasos en las obras y dudas técnicas han encendido las alarmas dentro del organismo rector del fútbol.
Las preocupaciones crecieron tras las declaraciones de Emilio Azcárraga Jean, propietario del estadio y del Club América, quien admitió que el recinto no estará terminado al 100 % antes del inicio del torneo. Ante esta situación, la FIFA tiene previsto realizar una inspección clave en mayo y, de acuerdo con sus protocolos, podría asumir el control operativo del inmueble semanas antes del Mundial.
La remodelación del Azteca, estimada en más de 150 millones de dólares, contempla mejoras en accesos, zonas VIP, hospitalidad, iluminación, conectividad y seguridad. Estas adecuaciones son obligatorias para cumplir con los estándares de la FIFA, que exige que los estadios estén completamente operativos al menos un mes antes del arranque del torneo.
Según el plan actual, la obra se desarrolla en tres etapas: una entrega parcial a finales de febrero, una reinauguración el 28 de marzo con el amistoso México vs. Portugal y la finalización antes del Mundial. No obstante, el propio Azcárraga reconoció fallas específicas, como problemas en el sistema de iluminación de las columnas y otras áreas que se terminarían incluso después del torneo, entre ellas el estacionamiento principal y ajustes estructurales.
Expertos en infraestructura deportiva advierten que si el estadio no está listo en su totalidad dentro de los tiempos establecidos, la FIFA podría tomar decisiones drásticas. Entre ellas, retirar el partido inaugural o incluso la condición de sede, como ha ocurrido en torneos anteriores cuando se detectan riesgos operativos.
El impacto de una medida así sería enorme. Consultoras deportivas estiman que el partido inaugural genera hasta 20 % más ingresos que un juego promedio del Mundial, gracias al turismo, derechos comerciales y activaciones de marca. Además, también afectaría a otras selecciones programadas en el Azteca, como Colombia, que tiene previsto debutar allí ante Uzbekistán.
Inaugurado en 1966 y escenario de las finales de 1970 y 1986, el Estadio Azteca busca consolidar su legado en 2026. Pero el sueño de abrir por tercera vez una Copa del Mundo ahora depende de una carrera contra el tiempo y de la evaluación final que la FIFA realizará en las próximas semanas.
