Una tormenta invernal sin precedentes golpeó con furia la costa este de Estados Unidos, dejando a su paso nieve acumulada de más de medio metro, miles de vuelos cancelados y estados de emergencia en varias entidades.
Los estados de Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut y Massachusetts figuran entre los más afectados por un fenómeno que autoridades climatológicas ya califican como uno de los más intensos de la última década.
🌨️ Nieve, vientos huracanados y temperaturas bajo cero
En distintas localidades del noreste se registraron acumulaciones de entre 30 y 61 centímetros de nieve, aunque algunas estaciones reportaron cifras aún mayores. La combinación de fuertes ráfagas de viento y frío extremo convirtió calles y carreteras en auténticas pistas de hielo, reduciendo la visibilidad y elevando el riesgo de accidentes.
✈️ Más de 5.000 vuelos suspendidos
El impacto fue inmediato en la movilidad aérea. Aeropuertos clave como el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy, el Aeropuerto LaGuardia y el Aeropuerto Internacional Logan cancelaron miles de operaciones. En total, más de 5.000 vuelos fueron suspendidos, mientras otros tantos registraron severos retrasos, afectando rutas nacionales e internacionales.
🚨 Estados de emergencia y restricciones
Ante la magnitud del temporal, al menos siete estados declararon emergencia, entre ellos Rhode Island, Delaware y Pensilvania. Se emitieron prohibiciones de viaje no esencial, se cerraron escuelas y múltiples oficinas públicas suspendieron actividades.
En la ciudad de Nueva York, las autoridades decretaron restricciones especiales de circulación, pidiendo a la población permanecer en casa mientras los quitanieves trabajaban sin descanso para despejar avenidas y autopistas.
⚡ Cortes de energía y transporte colapsado
El temporal también provocó apagones que afectaron a cientos de miles de hogares y negocios. Las compañías eléctricas enfrentaron condiciones extremas para restablecer el servicio.
El transporte público operó con retrasos o suspensiones parciales, mientras autopistas y vías férreas quedaron cubiertas por hielo. Las alertas de ventisca se extendieron desde Maryland hasta Massachusetts, advirtiendo que la combinación de viento y nieve podría reducir la visibilidad a niveles peligrosos.
Millones de personas enfrentan ahora días de frío extremo, posibles heladas severas y complicaciones en servicios básicos, mientras las autoridades evalúan los daños y mantienen operativos de emergencia para evitar una tragedia mayor.
