Ciudad de México se convirtió en el epicentro técnico del comercio regional con el arranque de la Trigésima Quinta Sesión del Comité Iberoamericano de Nomenclatura (CIN), un encuentro estratégico que posiciona a México como referente en la armonización arancelaria en Iberoamérica.
El titular de la Agencia Nacional de Aduanas de México, el quintanarroense Rafael Marín Mollinedo, inauguró los trabajos en su calidad de Secretario Permanente del Convenio Multilateral sobre Cooperación y Asistencia Mutua entre las Direcciones Nacionales de Aduanas de América Latina, España y Portugal, destacando la importancia de fortalecer la cooperación técnica entre países para consolidar reglas claras y homogéneas en el comercio exterior.
La XXXV Sesión del CIN reúne en la capital del país a directivos de las Direcciones Nacionales de Aduanas que integran el COMALEP, así como a representantes de organismos estratégicos como la Secretaría de Integración Económica Centroamericana, la Asociación Latinoamericana de Integración y la Comunidad Andina. También participan autoridades de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la Secretaría de Economía y el Servicio de Administración Tributaria.
El Comité Iberoamericano de Nomenclatura es el órgano técnico especializado en clasificación arancelaria en la región. Su función es mantener actualizados y armonizados los criterios del Sistema Armonizado de Designación y Codificación de Mercancías de la Organización Mundial de Aduanas, asegurando una aplicación uniforme entre los países miembros.
Este trabajo técnico tiene implicaciones directas en la certeza jurídica, la transparencia normativa y la eficiencia operativa del comercio exterior. Una clasificación homologada reduce la discrecionalidad, fortalece la facilitación comercial y mejora la competitividad regional.

Durante la inauguración, Rafael Marín subrayó que el diálogo presencial y la construcción de consensos técnicos son fundamentales para consolidar un esquema de cooperación sólido y permanente. Con este encuentro, México no solo funge como anfitrión, sino que reafirma su liderazgo técnico regional y su papel estratégico en la construcción de instrumentos comunes que impactan directamente en el desarrollo económico iberoamericano.



