A pocos días de la entrada en vigor de la reforma a la Ley Aduanera, el sistema aduanero mexicano inicia 2026 desde una posición de fortaleza institucional, operativa y recaudatoria, resultado del trabajo de coordinación y modernización impulsado desde la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), bajo la dirección general del quintanarronese Rafael Marín Mollinedo.
Si bien aún es temprano para medir con precisión el impacto total de la reforma —vigente desde el 1 de enero de 2026—, los primeros indicios muestran ajustes relevantes en los procesos logísticos de empresas, agencias aduanales y el sector de autotransporte. No obstante, la planeación anticipada y la coordinación entre autoridades, agentes aduanales y los distintos eslabones de la cadena logística han evitado disrupciones en el flujo del comercio exterior.
Los efectos cuantitativos de mayor calado se observarán en las próximas semanas y meses. Sin embargo, los datos de cierre de 2025 confirman que la reforma se implementa sobre una base sólida, construida a lo largo del último año con una estrategia de fortalecimiento institucional liderada por la ANAM.
Recaudación histórica y mayor eficiencia fiscal
Entre enero y octubre de 2025, la recaudación en flujo de efectivo por operaciones de comercio exterior alcanzó 1 billón 204 mil 841.1 millones de pesos, lo que representó un crecimiento real de 16.2% respecto al mismo periodo de 2024. Este desempeño estuvo impulsado principalmente por el IVA, que concentró 68.8% del total recaudado, así como por un aumento real de 48.6% en el IEPS, asociado al mayor volumen de importaciones de hidrocarburos.
La estructura de estos ingresos confirma un doble avance: mayor captación por operación y un fortalecimiento del componente fiscal del comercio exterior, uno de los objetivos centrales de la estrategia de control y supervisión impulsada por la actual administración aduanera.
Aduanas marítimas, eje del crecimiento
Por tipo de aduana, las aduanas marítimas se consolidaron como el principal motor del crecimiento recaudatorio, con un avance real de 21.5%, al concentrar 51.73% del total recaudado entre enero y octubre de 2025. Puertos estratégicos como Manzanillo, Veracruz y Lázaro Cárdenas aportaron una parte sustantiva de estos ingresos.
Las aduanas fronterizas e interiores también registraron incrementos reales cercanos al 11%, reflejo de una operación más eficiente y focalizada en mercancías de mayor valor.
Menos operaciones, mayor valor
En el plano operativo, durante el periodo enero-octubre de 2025 se realizaron 18 millones 078 mil 698 operaciones de comercio exterior, una disminución de 2.3% respecto a 2024. Asimismo, se tramitaron 9 millones 077 mil 150 pedimentos, 3.8% menos que un año antes.
Pese a ello, el valor declarado de las mercancías creció 12.7% real, con incrementos tanto en importaciones (13.9%) como en exportaciones (11.3%). Este fenómeno —menos operaciones, pero de mayor valor y mayor carga fiscal— explica la solidez de los ingresos aduaneros y apunta a una mayor eficiencia en la fiscalización.
Comercio exterior más equilibrado
El contexto macroeconómico refuerza esta tendencia. En noviembre de 2025, México registró un superávit comercial de 663 millones de dólares. En el acumulado enero-noviembre de 2025, la balanza comercial presentó un déficit de 1,659 millones de dólares, muy por debajo de los 20,389 millones de dólares observados en el mismo periodo de 2024, lo que sugiere un comercio exterior más equilibrado y con una trayectoria de mejora clara en el corto plazo.
Reforma aduanera con bases sólidas
En este escenario, la reforma a la Ley Aduanera cobra una relevancia estratégica. El fortalecimiento del control, la trazabilidad y la corresponsabilidad entre autoridades, agentes aduanales, importadores y exportadores se apoya en un sistema que ya demostró capacidad de adaptación y resultados concretos en recaudación y eficiencia.
Bajo la conducción de Rafael Marín Mollinedo, la ANAM ha sentado las bases para un modelo aduanero más ordenado, con mayor certidumbre jurídica y alineado con estándares internacionales. De cara a 2026, el reto no será únicamente mantener la eficiencia operativa, sino consolidar un sistema aduanero que acompañe el crecimiento de la inversión productiva, la integración regional y el comercio seguro, fortaleciendo al mismo tiempo la recaudación del Estado mexicano.
